5 ago. 2011

Capítulo 5 (parte 2)


-¡DANIEL! - Emma hizo un gesto al chico para que se acercara junto a ellas. El joven sonrió y se sentó junto a las chicas en el sofá.
-Te habría oído desde China si hubieses gritado un poco menos.
-¿Quieres que grite más?
-¡No, por favor!¡Clemencia!¡Clemencia!
Los dos se rieron cuando Adriana y Lola se excusaron y se fueron a hablar con el cumpleañero.
-¿Qué tal te lo estás pasando? 
-Genial. 
-¡ Y una mierda! Yo a ti te conozco Daniel y hay algo que te preocupa, ¿verdad?¿qué es?
-¿Cómo era posible qué la tía fuese tan rápida para adivinar las emociones de los demás?
-Si es algo malo... ¡con mi mejor amigo nadie se mete! ¿Eh?¡Nadie! - gritó Emma a toda la muchedumbre que la miró como si fuese subnormal.
-¡No grites, mujer! - Dani le tapó la boca mientras se reía. 
-¡EMMA! - gritó Miguel desde cerca de la cocina -¡Ven!
La chica hizo un gesto de resignación, abrazó a Dani, como si quisiera consolarle de que no se preocupara, que volvería pronto, se levantó y le dijo:
-Lo siento, el deber me llama – y, con una sonrisa, se giró y fue junto su hermano.
-Dime,- le soltó, poniendo los ojos en blanco,cuando llegó junto a él- ¿qué quieres?
-Mujer, no te pongas así, que sólo te quiero presentar a alguien.
-Ahhh- la chica se fijó entonces en el chico que estaba al lado de su hermano y le dio un vuelco al corazón. Era el chico del ponche, el de la sonrisa que derretía...
-Emma, éste es David. David ésta es mi hermana Emma.- los dos se miraron durante unos instantes.
-¿David? -preguntó ella.
-¿Ya os conocíais? 
-Más o menos-sonrió él.
-Bueno, os dejo hablando para que os conozcáis mientras yo voy hablando con los invitados. -segundos después Miguel se puso a hablar con unas chicas que le echaron piropos acerca de lo buen anfitrión que era. 
-Oye, ¿tú eres el amigo de Lola y Adriana? 
-Yeah. ¿Y tú la chica de la que tanto me habló Miguel? 
-Supongo. La verdad es que no se equivocaban- dijo la última frase casi en un susurro. Acto seguido soltó una sonora carcajada.
-¿Equivocarse en qué? 
-En nada- Emma hizo un gesto con la mano quitándole importancia. 
-Estás muy guapa hoy.
-Pero, ¿cómo puedes saber que estoy muy guapa si nunca antes nos hemos visto? 
-Corrijo. Eres muy guapa – David volvió a sonreír y se quedó mirándola unos instantes. Era la chica más guapa y que más encanto tenía de todas a las que había conocido hasta ahora, y eso ya era decir.
- Tonterías- dijo Emma volviendo a hacer otro gesto- pero gracias de todas formas.
- Yo sólo digo verdades- David volvió a sonreír. 
-Bueno- dijo ella poniéndose colorada- yo voy a... hablar con Adriana. Encantada.
-Adiós, señorita- dijo él, volviendo a hacer una reverencia. Se dio la vuelta y pensó que la tenía en el bote.
No sabía lo equivocado que estaba, no sabía que no era sólo una chica en un simple bote y tampoco se dio cuenta del chico que los observaba con una expresión de dolor en sus ojos de un intenso color verde.




Miguel se rió, ¿cómo podía hipnotizarle tanto? Lola era una chica peculiar, que destacaba entre las demás, pensó y por eso se había enamorado de ella.
-Es un gilipollas- concluyó la chica, acabando de contar su anécdota- Bueno, que se joda, creo que la bola de chicle no se le fue tan fácilmente como cortó conmigo. Ahora se rapó el pelo y casi parece calvo, y todo- soltó una carcajada.
-No lo conozco, pero sí que debe de ser un gilipollas,¿cómo es capaz de cortar un tío, con una chica como tú?
-Aunque, si te paras a pensar... es normal que la gente se asuste de mí, es que la verdad, estoy bastante loca.
-¿Y quién no?
-Lola se volvió a reír y pensó en el característico humor de Miguel. Le gustaba. “El humor, claro”pensó. Se fijó durante unos instantes en sus sinceros ojos azules y vio mucho más de lo que esperaba ver en unos ojos. Tal vez comprensión, tal vez cariño, o tal vez... algo más. Apartó esos pensamientos de la cabeza y dijo con voz clara y firme, sin apartar la mirada:
-¿Bailmos?  
Miguel sonrió y la tomó para comenzar a bailar aquella canción lenta, ideal para que los dos... Estaba tan guapa. “Miguel, deja de pensar en ella, que te vas a volver loco” se dijo para sí. ¿O ya lo estaba? Posiblemente la respuesta a esa pregunta fuese afirmativa, y no pudo evitar pensar que si estaba loco, no le importaba, porque estar loco por una chica como Lola, merecía la pena.
-No bailas mal, menudo alivio- se rió Lola.
-¿Por?
-¿Sabes la cantidad de pies que he pisado sin querer bailando? Soy un pato mareado en cuanto pongo los pies en una pista de baile, pero al final siempre me acabo riendo, no puedo evitarlo.
-No bailas mal, ¿de dónde has sacado eso?
-No sé... la verdad es que...
Miguel la hizo callar con un gesto y la guió como si fuese una preciosa pluma por el suelo del salón que hacía de pista de baile. La chica lo miró perpleja , pero él no se dio cuenta. Lola se ilusionó “ Bailo bien” “Bueno, gracias a Miguel pero...” sus pensamientos se vieron interrumpidos porque su pareja la agarró con más fuerza y la estrechó contra sí. No pudo evitar apoyar su cabeza en el hombro de él y dejarse llevar.

Adriana, al lado, se intentaba reír del chiste que le acababa de contar David, y probablemente se hubiese reído de no ser por estar viendo a una pareja que estaba cerca de ellos y que se reía a todo volumen. Su hermana y él.
Parecían  novios, y una terrible sensación de celos invadió su pecho. ¿Cómo había podido hacerle eso su hermana? Bueno, no debía culparla, tampoco. Tan sólo era un baile ¿no? “¿y si es algo más que eso ?” Apartó esos pensamientos de la cabeza.
-Adriana...¡Adriana!
-¿Qué?
-¿Me estás escuchando?
-Eh....esto.... - la joven giró al cabeza bruscamente.- Lo siento... yo sólo...
-No pasa nada... ¿estabas pensando en alguien, verdad?
-¿Yo?
-No mi madre, no te jode.
-No, no estaba pensando en nadie...
-En un chico, tal vez.... ¡EN MÍ!
-¿QUÉ? ¿Qué dices? - Adriana le soltó y exageró con las manos un gesto de indignación.
-Era coña, mujer- se rió el chico, que volvió a cogerla por los brazos e hizo que continuase bailando.
-Ahh, ¡qué susto!
-A ver, podrías a ver estado pensando en mí...- soltó una risotada- pero no escuchabas y tenías la mirada perdida, si hubieses pensado en mí hubieses atendido a la conversación para obtener más posibilidades.
Adriana se rió, ese chico era... ¿especial? Tal vez.

-Emma, ¿puedo hablar contigo?
-Estoy un poco ocupada, la verdad....- dijo la chica al darse la vuelta y dirigiéndose a la cocina llena de vasos y platos vacíos.  
Ya casi nadie quedaba en la fiesta, tan sólo unas pocas personas se habían quedado a ayudar para evitar que los padres de los anfitriones viesen el desastre cometido en cuanto volviesen del viaje al día siguiente.
-Anda, sólo será un momento- dijo Daniel.
-Venga, voy...
-A la habitación.
-Los chicos subieron al piso superior, aunque para eso tuvieron que esquivar bolsas y envoltorios de los regalos. Cuando llegaron a la habitación, Emma se sentó y Daniel cerró al puerta con pestillo.
-¿Qué...?
-Bueno... esto... eh ...quería decirte... - se secó el sudor de las manos y tragó saliva. “Allá voy”pensó.El sonido de un móvil interrumpió sus pensamientos. El de Emma.
-Lo siento- dijo la chica disculpándose- tengo que contestar.  
-Daniel se encogió de hombros, resignado.
-¿Diga?- Emma se fue a una esquina y miró hacia la ventana dándole la espalda a su amigo- ¿QUÉ? Inés, tranquilízate, espera, a ver, ¿qué ha pasado?  
Daniel, alerta, por el tono preocupado de la chica, se levantó de la cama y se acercó a Emma, ésta se dio la vuelta con la cara desencajada.
-Sí.... sí, aviso a Miguel y vamos para allá.
Colgó el teléfono, la expresión de terror no abandonaba su rosto.
-¿Qué ha pasado? - gritó Daniel agarrándola por los hombros- ¿Qué ha pasado?  
Emma tan sólo pudo articular:
-Es...Es Alberto...está herido.

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