5 jul. 2011

Capítulo 4 (parte 3)

Daniel se despertó sudando, se levantó de la cama a toda velocidad y miró el reloj para situarse en el tiempo. Las 3:16. Respiró profundamente.Una, dos, tres veces, y se volvió a tumbar en la cama intentando  serenarse. Pasados unos diez minutos se permitió recordar el sueño.


Tan sólo un haz de luz iluminaba la zona sumida en la oscuridad, no había absolutamanete nada a su alrededor, ni siquiera notaba el suelo. ¿Dónde estaba? 
Entonces oyó su voz y salió en su busca. Continuó andando hacia la luz y se adentró en ella. De repente, ya no estaba sumido en la oscuridad si no que estaba en casa de Emma y lo único que podía oír era el silencio que invadía la casa.
-¡Emma! ¡Emma!- comenzó a gritar pero la única respuesta que tuvo fue la risa de una chica que provenía del piso superior que hizo que Daniel se estremeciese.
Comenzó a subir las escaleras con sigilo y entonces alguien apoyó la mano en su hombro, se giró bruscamente y vio a su padrastro sujéntandole fuertemente y por un impulso defensivo le empujó escaleras abajo y sin tan siquiera dedicarle una mirada prosiguió subiendo las escaleras.
En esto, oyó unos quejidos procedentes del lugar a donde acababa de tirar a Antonio. Se giró de nuevo y en lugar de quien esperaba encontrar estaba Emma tirada en el suelo, con un vestido de fiesta azul marino ( que le favorecía mucho), no pudo evitar pensar Daniel;sangrando por una rodilla y con los ojos rojos a causa del llanto.
- Daniel  ¿Qué has hecho?¡¿Qué has hecho?!
El chico estaba tan impresionado como ella y bajó corriendo a ayudar a su amiga, se arrodilló a su lado y puso una mano en la pierna de la chica, examinándola atentamente.
-¿Estás bien?- dijo mirando a la chica- Pensaba que eras...
Pero no pudo acabar la frase, porque en lugar de Emma, la cara cruel y siniestra de Antonio lo observaba.

Daniel puso la cabeza entre las manos y comprendió que recordarlo no había sido una buena idea. ¿Qué había significado aquel sueño? Él era muy crítico con esas cosas, sabía perfectamente que los sueños se soñaban por algo, o bien por algo que había ocurrido, o bien por algo de lo que uno tiene miedo o bien, aunque más improbable, por algo que iba a ocurrir.
Podría significar que no todo es lo que parece o bien que no estaba preparado para decírselo.
Unos minutos después de darle vuelta a la situación se puso sus cascos y dejó que la música acompañase a sus oídos y que le hiciese olvidar aquel estúpido sueño.
Se levantó de la cama y miró por la ventana que daba hacia una pequeña plaza con un gran parque enfrente. Un poco más al norte divisó la casa de Emma y no pudo evitar que sus labios asomasen una sonrisa que le hizo olvidar todo lo mal que le había ido el día.


3 jul. 2011

Capítulo 4 (parte 2)

Nombre del usuario, Dan167. Entró en el Tuenti. Estaban conectados Alberto, Emma e Inés. Supo con quien iba a empezar a hablar.
                       Daniel: Olaaa!
                       Emma: Hola, Daniel. Q tl estás?
                       Daniel: Bueno, 1 poco ml… ya sabs, cn Antonio…
                       Emma: Lo siento… :(  Yo tuve 1 lio cn ls chics, q no veas… dioos! y adems tenía q ver cn Aberto.

            De repente, vio una persona que le acababa de hablar.
                        Alber: Joder, tío…
                       Daniel: Ola, eh? Jejeje, q psa?
                       Alber: Es cn Inés. Hoy qued cn ella, y le iba a dcir todo lo q sentía x ella, pero no pude…
                       Daniel: Y eso¿?
                       Aber: S q justo ella parece sr q tmbien m tenia q decr 1 cosa, y  adivina… joder… ns interrumpio Lola…
                       Daniel: Q mal… Pro se lo podras dcir otro día no?
                       Alber: Tío, pro s q estoy fatl… :S Asco de vida!!


                       Emma: Eo, sigues ahí?
                       Daniel: Si, perdon, s q estab hablando cn Alberto sobre l tma. Pobre…
                       Emma: Ya… bueno, q Inés tambien esta mal de narices eh? Pobre, m da 1 rabia q no se lo podams decr a ninguno d ls dos…
                       Daniel: … Oye, cmbiando d tema.. mañana no s l cmple d tu hermano? jeje             
                       Emma: Siii!!! Es cierto… no es q se me haya olvidado eh? jajajaja Oye t tngo q dejar. Muchísimos beesitos!!! Hasta luego. :)
                       Daniel: Adios. Un beso. Ah! estare invitado no??
                       Emma: Tu q crees??... jajaja

            Emma se desconectó dejando a Daniel con las palabras en la boca. Se fue despidiendo de cada uno. Ya eran las doce y cuarto de la noche.
            Cerró el ordenador, y lo colocó encima de su mesa.
            Lo había decidido. Mañana, en el cumpleaños de Miguel, le diría todo lo que tenía que decirle. Lo tenía muy claro. Mañana, sería el día que esperó desde que la vio por primera vez.

Capítulo 4 (parte 1)

Daniel estaba en el salón sentado en el sofá. Todo lo que había en la televisión le parecía un rollo absoluto. No había nada interesante.
            Miró el reloj. Eran las once y media. Su madre y Antonio habían ido a cenar fuera, y todavía no habían vuelto.
            Apagó la televisión. No merecía la pena seguir estropeando su vista con esa maldita telenovela.  Notó el sonido de las llaves en la puerta, y se levantó rápidamente del sofá.
            -Daniel, ¿estás por ahí?-era la voz de su madre.
            -Tranquila, Rosa. Seguro que ya se habrá metido en la cama. No son horas de estar despierto.- Era su padrastro, Antonio. Se había casado con su madre después de que ésta se divorciase. Era un hombre odioso. Daniel nunca le llamaba padre. Lo detestaba.
            -No, mamá. Estoy despierto- Rosa apareció  por la puerta- Acabo de apagar la televisión, y me iba ahora mismo a la cama.
            -No son horas de estar todavía despierto, Daniel- le dijo su madre- Voy a subir un segundo a cambiarme. Ahora bajo.
            -¿Qué estabas haciendo?- espetó de repente Antonio cuando Rosa desapareció por las escaleras- Como dijo tu madre, no son horas de estar despierto viendo la televisión. Sube a tu habitación ahora mismo, Daniel.
            -Tú no eres nadie para mandarme nada. Ni siquiera eres mi padre- Daniel estaba harto de que siempre tuviesen que estar discutiendo, de que él nunca pudiese hacer nada, y sobre todo, de tener que soportar a ese hombre cada día de su vida.
            -¡Como me vuelvas a replicar…!-su padre se le acercó enfurecido.
            -¿Qué? ¿Me vas a pegar? ¿Vas a llamar a mi madre para decirle que me castigue durante toda mi vida? ¿Qué me vas a hacer, eh? ¡Estoy harto de ti! ¡No te soporto, eres la peor persona con la que mi madre podría haberse vuelto a casar!
            Antonio no aguantó más, y explotó dándole una bofetada en la cara. Daniel se aguantó por controlar sus lágrimas, apartó a su padrastro de en medio, y se fue con paso firme a su habitación.
            Mientras su hijo subía, Rosa salía de su habitación, corriendo hasta su marido, con los ojos brillantes.
            -¡¡Antonio!! ¡No me digas que lo has vuelto a hacer…! ¡Dios mío…! –su madre se echó a llorar- Contrólate un poco, por favor. Es muy joven. Tiene tan solo dieciséis años. No le puedes pedir que haga todo lo que tú quieras…
            -Rosa, Daniel tiene que formarse bien para ser un hombre. Si sigue por ése camino, no lo va a conseguir. Tiene un carácter muy fuerte, que todavía no lo sabe controlar – acarició el pelo de su mujer -. Aunque parezca que no, yo lo hago por su bien. Para que aprenda, nada más.