3 jul. 2011

Capítulo 4 (parte 1)

Daniel estaba en el salón sentado en el sofá. Todo lo que había en la televisión le parecía un rollo absoluto. No había nada interesante.
            Miró el reloj. Eran las once y media. Su madre y Antonio habían ido a cenar fuera, y todavía no habían vuelto.
            Apagó la televisión. No merecía la pena seguir estropeando su vista con esa maldita telenovela.  Notó el sonido de las llaves en la puerta, y se levantó rápidamente del sofá.
            -Daniel, ¿estás por ahí?-era la voz de su madre.
            -Tranquila, Rosa. Seguro que ya se habrá metido en la cama. No son horas de estar despierto.- Era su padrastro, Antonio. Se había casado con su madre después de que ésta se divorciase. Era un hombre odioso. Daniel nunca le llamaba padre. Lo detestaba.
            -No, mamá. Estoy despierto- Rosa apareció  por la puerta- Acabo de apagar la televisión, y me iba ahora mismo a la cama.
            -No son horas de estar todavía despierto, Daniel- le dijo su madre- Voy a subir un segundo a cambiarme. Ahora bajo.
            -¿Qué estabas haciendo?- espetó de repente Antonio cuando Rosa desapareció por las escaleras- Como dijo tu madre, no son horas de estar despierto viendo la televisión. Sube a tu habitación ahora mismo, Daniel.
            -Tú no eres nadie para mandarme nada. Ni siquiera eres mi padre- Daniel estaba harto de que siempre tuviesen que estar discutiendo, de que él nunca pudiese hacer nada, y sobre todo, de tener que soportar a ese hombre cada día de su vida.
            -¡Como me vuelvas a replicar…!-su padre se le acercó enfurecido.
            -¿Qué? ¿Me vas a pegar? ¿Vas a llamar a mi madre para decirle que me castigue durante toda mi vida? ¿Qué me vas a hacer, eh? ¡Estoy harto de ti! ¡No te soporto, eres la peor persona con la que mi madre podría haberse vuelto a casar!
            Antonio no aguantó más, y explotó dándole una bofetada en la cara. Daniel se aguantó por controlar sus lágrimas, apartó a su padrastro de en medio, y se fue con paso firme a su habitación.
            Mientras su hijo subía, Rosa salía de su habitación, corriendo hasta su marido, con los ojos brillantes.
            -¡¡Antonio!! ¡No me digas que lo has vuelto a hacer…! ¡Dios mío…! –su madre se echó a llorar- Contrólate un poco, por favor. Es muy joven. Tiene tan solo dieciséis años. No le puedes pedir que haga todo lo que tú quieras…
            -Rosa, Daniel tiene que formarse bien para ser un hombre. Si sigue por ése camino, no lo va a conseguir. Tiene un carácter muy fuerte, que todavía no lo sabe controlar – acarició el pelo de su mujer -. Aunque parezca que no, yo lo hago por su bien. Para que aprenda, nada más.

2 comentarios:

  1. Hijo de perra... Me cae mal. Muy mal. Pobre Daniel :(

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  2. Esta parte del capítulo ha sido muy melancólico. Nada de amor . Es más el odio y la tristeza de que le hallan hecho eso a Daniel. :( Me encantah

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